Monday, May 5, 2008

La hora del té


Las cinco de la tarde
en casa de mi abuela
un foco alumbra la cocina verde
los azulejos de la mesa, frias
encima un mantel de plástico
y sillas vacías
esperando a que nos reunamos
para la hora del té.
Copas, tazas, platitos
de diferentes juegos,
cucharillas sencillas y otras finas
azúcar y sobrecitos rosados,
mantequilla, queso, mermelada
y pan.

Glorioso pan
que acaban de traer
en una bolsa,
la que siempre va colgada en la puerta.
Todos los días esa caminata
a la panadería
para traer el pan que tanto llena.
Agua hirviente para el té
“O prefieres café?”
pregunta mi abuelita.
A las cinco de la tarde
mi abuelita
con las manos hinchadas de artritis
me sirve un quemante té con limón
con tanto cariño en La Paz.

1 comment:

Mr. Magoo... said...

Sencillas palabras llenas de vida, me gusta, lo cotidiano toma vida, lo mas simple, lo mas comun, lo mas querido, se transforma en esta poesia tan emocionantemente escrita.

Saludos, tienes un bonito blog, me gustan tus letras, son sencillas y sinceras.